Sabes? me gusta tu risa... atrae la mía. ME GUSTAS Me gusta tu vitalidad, que robo algunos días, Me gusta tu ser, entero. inevitablemente... te llegue a querer, si te soy sincero. A veces pierdo en tu forma de hablar, o si no lo haces... con cada detalle que hace pensar que no es solo gusto, ni simple atracción, inevitablemente... es también lo que provoca a mi corazón. Me gusta tu fuerza, tu luz y tu esencia, inevitablemente... la valía de tu presencia. Me gusta quién eres, valiente y sincera, por eso te quiero y extraño, sin duda, entera. Cuando te miro, aclaro, desprender un suspiro, inevitablemente... no es raro. Me gusta tu andar, al compás de tu sonrisa, y cómo logra apaciguar, el caos que acompaña la prisa. No sé si el tiempo me hizo sentir, o si es cuestion del azar, cuando te veo sonreír, inevitablemente... siento mi ser aquí, a tu par. Eres esa pausa que disfruto, ese destello que me hace sentir, que me gustas cada minuto, inevitablemente... cada día má...
Las luces, la música, la muchedumbre invaden las calles de Bellavista, hasta hace unos años bello y tranquilo barrio habitacional, de grandes y hermosas casas y mansiones, de cites y pequeños condominios del 1900. Hoy humedecido en alcohol, aromatizado en yerba, ante las pisadas y la danza de los concurrentes, de bares, restaurantes, pubs y discotecas; crujen sus raíces, bajo el asfalto que cubre el empedrado que hermoseaba sus antiguas y bellas calzadas. Cuando disminuye el ruido y avanzada la noche, el barrio se invade de misterio, las luces se atenúan y se cubre de penumbra el cielo al alcanzar el alba. A esa hora, algunas veces, se escucha el sonido de las ruedas de un carretón desplazando por el camino de piedras, en dirección a Dardignac con Mallinckrodt, al fondo se siente voces de niños jugando y durante el trayecto, a lo lejos, lamentos y ladridos furiosos. Cuando esto ocurre se dice que alguien desparecerá. Entre las historias del barrio esta la de las monjas de un Colegio de...
Tú, esperando, mirando, deseando. La ventanilla cruel nos separa, que injusta es tu lejanía. No escuché al comienzo: solo fue razón, un poco de instinto y dolor de corazón. Cuantos deseos, cuanto cuerpo por ti por mí deseado, Y no dio resultado, pues lo que debía ser entre nosotros fue instalado. ¿Culpa ya?, ¿Cúlpame?, ¿Culpa sí?, ¿Culpa nó? No existe culpa, simplemente tú y yo. Abriste la ventanilla, poco a poco, Completando, con aroma a cebolla tu pecho erguido y expuesto. ¡Corazón, crecido corazón!, simplemente impusiste tu razón. Exiliaste olvido, exiliaste perdón. ¿Porqué miro tus ojos esquivos de deseos? ¿Porqué miro tu rostro, perfecto en lejanía y pura vida al enfrentarlo? ¿Porqué observo tu crecer? Sin darme cuenta me llevaste a un mundo equidistante, el mas valioso mundo que para nosotros creaste. No, no creas que no lo pensé, y sí, también lo deseé, no puedo negar que bajo contradicciones fuerza fue equilibrar mis emociones. Pasito a pasito, corazón, vi respirar tu emoción. ...
Comments