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¡Oh, Dios Mío!

¡Oh, Dios mío! “En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás. Líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído; líbrame pronto. Sé tú mi roca fuerte, mi fortaleza para salvarme. Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, por amor de tu nombre me guiarás y me encaminarás”. Y después de tantos años vienes a mí, figura manchante, a borrar lo extraño, de cuanto sentí, todo lo mancillaste. No es que fallaste, hermano, sino que por ti, mentí, por no hallarte, por lo que faltaste, hiero mi mano, por lo que perdí. Lastima que no percibí, una lágrima, ni quebrarte, ya todo es vano, solo sé que perdí, la luz en mi mente, ahora veo gusanos. Y después de tantos años, sigues con él, arrodillándote, besando sus manos, acariciando los nudos de un cordel, como si estuviese perdonándote. Y no estoy reclamándote, los años, junto a aquél, sino recordándote, los daños, que justificas con un rey de Israel. Lastima que bebí de tu miel, queriendo y amándote, regalando mi mano, ahora quiero el corde...

Checho

Mi deseo es que esta sí debe ser una cadena. Después de haber dormido la muerte en el patio de la EAO., los milicos nos trasladan a punta de culatazos a la cancha de baby, al frente de la Villa Portales. Somos tres hermanos en ese instante separados por la fuerza brutal del cáncer que se instaló en nuestro país. Estoy solo, corriendo hacia la cancha, la que llenamos con cientos. Quedamos en filas, amontonados, yo solo y al frente los milicos, destrozando culatas en el estomago, espalda, nuca y rostro de compañeros con menos suerte; al lado se escucha atemorizante metralla y granadas en los techos. Corro poco a poco mi cuerpo hacia el centro de la cancha, mi táctica es quedar al medio y pasar desapercibido. Poco a poco avanzo hasta que finalmente llego sin que me pillen los milicos. Cuando lo logro, grande es mi sorpresa al ver de reojo a mi hermano Máximo y a mi hermano Checho ¡Hicieron lo mismo! Mi hermano Checho es comunista, pero aquí somos todos estudiantes, de hecho por eso se que...

Mi Sordera

Hay fenómenos que no entiendo. Como el silencio. Y sin embargo los disfruto. Alguien me dijo una vez que la magia de la música está en sus silencios. No se si hablaba de técnica o se refería a la esencia. Se que la música oída queda registrada en la memoria, junto a otras cosas sentidas al momento y toda vez que se reviene a la mente ese registro. “YO RECUERDO MONTAÑAS VERDES Y A UNA NIÑA FELIZ CORRIENDO CON EL MÁS SINCERO AMIGO MÍO, UN CONEJO DE MORRO NEGRO…” Tan sólo ese trozo de canción me lleva a sentir-vivir el Estadio Nacional, su olor a tierra, a humedad, a pólvora, a miedo, a espanto, a pasto, a primavera y en cada espacio de silencio se me escapa o asoma una vida. Lo que más destaco de mi memoria, es el que cada vez estoy más sordo y mientras ocurre, más disfruto la música. Música que está en mis recuerdos, intensa, intensa e infinitamente registrada en sus silencios.

Aceptación

“Si coincidiera contigo…” Que hermoso es pensarlo, sin embargo es en vano. ¡Puedo vivir lo que de mi espera un hermano! Mas, no sirvo ya para juegos, tampoco sirvo de amigo. Lo mío debe ser cierto y que de mí no dependa. Perdón, no se explica lo que digo, aclararé esto al tiro: No podría ofrecer más de lo que he sido

Condición

¿Y cómo podría acercarme? Si el dolor lo soporto, Pero no lo quiero siquiera rozarme. ¡No logro encontrarte!, Sin impedir que el dolor me domine Y me aleje, Por no permitirle tocarme. ¿Cómo podría?, Por ya poseer este dolor tan insano, ¿Retenerte? Si me impide llegar a sentir tu mano. ¿Y como podría entregarme? Si el dolor lo soporto, Pero no lo quiero tan sólo rozarme.

¡No escuches a la Makarena!

¡De escuchar a la Makarena en Chile visión! Sus noticias alarmistas sobre paraderos, aglomeración y acoso sexual en el TranSantiago. Quizás todos estos pseudo reportajes incentivan y condicionan la actitud y reacciones de los TranSantiaguinos. Voy en la 201 hacia el BioBio, penúltimo asiento y de repente se sienta a mi lado un compadre medio curao, se sienta con la mano al lado, a mi lado, al lado de mi poto, luego de apoco se desabrocha la camisa y comienza a sobarse la guata, la cual muestra ¡así un tajo!, digo cicatriz. Avanzamos unas cuadras y el jadeando sobándose la guata, me levanto pa’cambiarme a un asiento que se desocupó delante, al principio de la micro, entonces le pido permiso y me contesta con voz aguardentosa: “¡Adelante mi amor!”. Ahí como que me acordé de la Makarena, ¡pero la micro estaba casi vacía! Seguí el resto del viaje y recordé el día que me llamo mi hijo Víctor desde el bus que venía de Valpo y nos pusimos de acuerdo pa’juntarnos en el terminal e irnos juntos...

¿QUE TE HAN HECHO IGNACIO VALENZUELA?

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Está tan azul el cielo Ignacio Extrañamente azul en pleno junio Hace frío sí y tos y desamparo. Qué haces allí tirado con la sonrisa Hecha pedazos qué te hicieron Desnudo de espalda en el pavimento La cara rota a tiros y las piernas Y el pecho y los pies incluso. Qué hacen esos hombres inclinados Sobre tu cuerpo miran tu sangre Tu ternura que ha quedado allí Fuera de tu piel y comparan Tu rostro con una fotografía. Miden la distancia que te separa De la calzada ahora que el futuro Se ha vuelto tan distante. Alejan a los curiosos parecen serios Pero están tranquilos ellos Inclinados sobre tu cuerpo. Está tan azul el cielo tan azul Que decides ponerte de pie Y así desnudo partes caminando Lento con calma sin mirar atrás. Pasas junto a la casa de tu madre La besas en la frente ellla te dice Abrígate hijo cuídate este invierno Tú pareces no escucharla sonríes y te vas. En el camino recoges tu citroneta Recoges a tu hijo recoges a tu compañera Desnudo como vas nadie te mira Sin embargo y cr...